La labor de la Fundación del Patrimonio Histórico de nuevo reconocida en los Premios del Patrimonio Cultural Europeo Europa Nostra 2010

El cenotafio de San Vicente, tras la restauración de la Fundación del Patrimonio Histórico

De nuevo dos intervenciones de la Fundación del Patrimonio Histórico destacan en los Premios del Patrimonio Europeo Europa Nostra, que en su edición de 2010 han reconocido la labor realizada por la entidad castellana y leonesa en la restauración del cenotafio de San Vicente de la basílica de los Santos Mártires de Ávila y su participación en el acondicionamiento y dotación museística de la villa romana de La Olmeda, en Pedrosa de la Vega, Palencia, actuación promovida por la Diputación de Palencia en la que la Fundación dotó de contenido informativo y didáctico el proyecto, además de participar en la financiación del edificio.
El presidente de la Fundación del Patrimonio Histórico, Agustín González mostró su satisfacción y agradecimiento por este nuevo reconocimiento, que considera “una apuesta por la línea de trabajo que viene manteniendo la Fundación y un impulso para continuar en ese camino de calidad, ejemplaridad y excelencia en las intervenciones de conservación, restauración y difusión del Patrimonio”.
Estas menciones especiales vienen a sumarse a otras en anteriores ediciones con las que la organización europea quiso reconocer eltrabajo de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León en el coro alto de la iglesia de San Nicolás de Bari de Madrigal de las Altas Torres, Ávila; la colección de pintura italiana de las Descalzas Reales de Valladolid y las Aceñas de Olivares, sobre el río Duero, en Zamora.

El cenotafio de San Vicente

Aunque, tradicionalmente, se cita como sepulcro, en realidad se trata de un cenotafio, un monumento funerario que no aloja los restos de San Vicente, martirizado, junto con sus hermanas Sabina y Cristeta, en el siglo IV por no querer negar su fe cristiana. Es una pieza de escultura labrada en piedra de finales del siglo XII o principio del siglo XIII. Las características artísticas lo definen como obra tardorrománica aunque tiene elementos propios del gótico. Tiene una estructura arquitectónica, con dos pisos y tres naves. En él aparecen labradas escenas de la vida de los santos y de su martirio, entre otras del Nuevo Testamento, como la Epifanía. Está inserto en un baldaquino incorporado en el siglo XV. El baldaquino presenta un zócalo y cuatro columnas de piedra granítica, policromadas, y se cubre con un tejado de madera policromada y dorada.
La intervención de la Fundación del Patrimonio Histórico devolvió a su estado original al cenotafio románico, de excelente calidad, con la recuperación de la policromía, de intensos colores, que se había documentado gracias a la confirmación de los estudios históricos a través del análisis de medio centenar de muestras recogidas.

La Olmeda

La Olmeda es una villa rural del siglo IV que contiene uno de los mejores conjuntos de mosaicos romanos de la península, circunstancia que la convierte en un conjunto realmente extraordinario.
La instalación que ideó la Fundación del Patrimonio Histórico para ella es eminentemente visual e intuitiva y prima la tecnología, audiovisual e informática, al servicio de la comprensión, así que se ha prescindido de elementos interpretativos convencionales, tales como paneles, con la idea de ajustar el estilo a las características contemporáneas del edificio. Las recreaciones virtuales en 3D son esenciales en todos los elementos audiovisuales y permiten entender mucho mejor cómo fue la villa. El proyecto dirigido por la Fundación cuidó especialmente las dimensiones y localización de los elementos informativos para no alterar la vista del yacimiento desde ninguna perspectiva, no cambiar las condiciones de la luz, ni tocar los restos arqueológicos.